Luchy es la benjamina de las tremenditas. Solo de tamaño, no nos engañemos. Tiene una marcada personalidad que hace que, salvo la edad o el tamaño, haya sido desde el principio una de las Tremenditas con voz propia y diferenciada.
últimamente sorprende a propios y extraños con sus dotes para la gimnasia artística (creo que se dice así) con una flexibilidad, ritmo y armonía de movimientos maravillosa.
Cuando le pregunté cómo quería la colcha me dijo que «de muñequitos».
Intenté hacer una colcha con doce «Sunbonnet Sue» como esta de la imagen, separadas por una tea «morada» que era el color que a Luchy le gustaba como principal. Cada una de las doce sería un mes y en la zona de almohadas un paisaje con casas.
Realmente no me satisfacía cómo estaba quedando y finalmente me decidí por una colcha geométrica. Escogí el patrón de la primera colcha de Silvia (curiosamente la madre de las Corderos se llama Silvia) pero aumenté sensiblemente el tamaño de la tesela básica. Usé tonos morados porque es el que me pidió.
Esta colcha tardó en salir del taller tal vez demasiado desde que empecé con el primer diseño, el resultado me gustó.
El nombre que no falte: con el corazón!Detalle de la zona de cabeceraParte generalVista al completo
Conocimos a Julieta a los pocos meses de nacer. Fue compañera de guardería de Guillermo en las monjitas de la Madre Petra (qué miedo la foto al entrar en la guardería!) con la madre Mari Paz y la Madre Isabel, con quien todavía mantenemos el contacto ahora que está en Roma en la casa principal de las hermanas.
Le pregunté qué tipo de colcha y de color le gustaría y me dijo que geométrica y azul. Intenté buscar telas azules y combinaciones posibles. La estrella «southern star» fue la elegida. Se terminó, como pone en el nombre en el 2023.
Parece que no guardo registro gráfico del proceso de hacer esta colcha ¡Vaya olvido!
Del grupo de amigos «Los Tremendos», que en realidad hubiera debido llamarse «Los Mineros» porque fue en bar La Mina y en la Montaña donde se hizo la amistad, salen estas colchas.
Mientras los padres estábamos en la mina las niñas y Guillermo estaban en la Montaña (una de las linternas de la cisterna romana que hay en la plaza de la Pescadería). Fueron unas tardes muy felices, al menos para mi.
En principio debían llamarse las colchas de las Tremenditas, ya que pensé en hacer una para Julieta Cordero, otra para su hermana Lucía y otra para Cristina López.
Con el tiempo, ya que las colchas tardan en materializarse, los niños creciero, la plaza se puso imposible de vivir: desapareció la Montaña e incluso la Mina que vivimos; y el grupo primero se mudó a la Orgánica y después perdió frecuencia.
Así que me pareció mejor individualizar las colchas y hacerlas según fuesen viniendo dadas las circunstancias.
Un año salió la de Julieta y al año siguiente la de Lucía. Un día saldrá la de Cristina, ¡digo yo!
En la colcha Fylegos 2, junto con la Fylegos 4, uso el verde por segunda vez en mis colchas. La vez anterior había sido con la colcha de Silvia, que eran unos verdes excesivamente vivos.
En esta colcha en efecto del estampado del verde genera dos posturas: algunos piensan que la combinación del corte con el dibujo es un poco chocante y a otros les gusta esa estructura.
Recortes con los de otras FylegosProducción de estrellasTapa principal ensambladaFrente completoUna idea de cómo quedaEl nombre de los propietarios
Segundo cubretetera de la factoría FeSaGo. Primavera 2024. Aún quedan muchas mejoras técnicas. ¡Sí! ¡vale! El diseño exterior tambié fue francamente mejorable, pero uno sabe cómo empieza, no siempre vé cómo va a terminar. Lo que más me preocupaba es que mi tetera, ahí en las imágenes, pudiese ser usada dentro.
Tercer elemento hecho durante el verano de 2024. El interior ya había conseguido una estructura buena. En el exterior me apeteció un patrón más regular.
Fue el primero de la serie que hice en el verano del 2024. Había aprendido algo con el primero y con el de Frank pero aún podían hacerse muchas cosas mejor.
Mi abuela Mami heredó de su padre la afición al té que le legó a casi toda su descendencia.
Mis primeras memorias del té son en mi casa: mi madre y hermanas, a veces alguna vecina. Desde muy pequeño era muy natural que mientras los más niños atacábamos el pan con foigras o con chocolate, mi madre atacaba el té. Posiblemente ahí empezaría mis primeras tazas.
Pero cuando realmente le tomé afición fue durante los veranos, que estaba con mi abuela en su casa de más pequeño y en Torremolinos después. Ella hacía del té toda una ceremonia.
Esa ceremonia precisaba de distintos elementos: el cacharro para calentar el agua (no existían los hervidores eléctricos entonces), y que era imprescindiblemente un cacharro específico para hervir agua y no debía usarse con otros alimentos que le dieran sabor; una tetera que estuviera enseñada a hacer té: en las muy raras ocasiones que la estrenar con una tetera nueva la tuvo una noche con un té cargadito para que aprendiese; y, por supuesto, dado que la ceremonia de tomar el té era algo lento era imprescindible un cubretetera para que no se enfriase el té.
Mi abuela, y sus descendientes, siempre hemos llamado a los cubreteteras los calzoncillos de Napoleón. Parece ser que el origen está en que en la casa de abuela cuando era pequeña había un grabado de espadachines con calzas tipo Don Juan Tenorio y que el cubretetera de su padre recordaba levemente a dichos calzones.
Calzones del tipo del que yo me imagino que había en el cuadro de casa de mi abuela de donde salió el nombre de Calzoncillos de Napoleón
Estos son los dos cubreteteras que me duran de la familia, hechos por mi tía Alicia. El verde es de 1991, para mí casa de Sevilla, el marrón es de 2003, para mí casa de Lisboa. Parecen calzones de Don Juan Tenorio, o más o menos!
Una cucharadita para la tetera y otra para cada uno que venga. El té ella lo tomaba siempre suelto, nunca en bolsas. El té de escapulariono se tomaba salvo que no hubiera otro a mano, hablo del que entonces era normalmente Hornimans y tenía un hilo con la etiqueta, para ser usado en la taza y que realmente parece un escapulario. No se conocían las bolsas de tetera, comunes en Inglaterra como después descubrí y uso actualmente
El rito, además de los objetos para llevar a cabo la liturgia, tenía partes imprescindibles que ella decía con frases que se me han quedado en lo más interior del cráneo:
Déjalo reposar, el té no se toma con prisa. Ahí pisaba firme el consejo: nunca me han gustado las prisas, correr o terminar el primero. Y ese ratito de charla expectante estaba lleno siempre de anécdotas suyas o historias de familia.
Con una rueda no anda un carro. Con esa frase respondía siempre que preguntábamos si había una segunda taza: ¡naturalmente que sí! Todavía conservo la costumbre de tomar dos al menos. Con parsimonia, como debe ser.
A esas frases, que vienen directamente de mi abuela, he de añadir dos de mi madre en este contexto de la hora del té:
Quieres se le pregunta a los muertos. Supongo, siempre he supuesto, que con eso quería decir que a las personas directamente se les pone por delante y se les ofrece. Esa era la respuesta cuando le preguntaba si quería un té cuando iba llegando la hora.
…sssstá fríiiiiio!! (necesariamente hay que figurarse una cara de un bereber saliendo desnudo de un igloo por encima del círculo polar). Esa expresión era una constante (ríanse de las constante de Plank, de Avogadro, la velocidad de la luz o cualquier otra que se dé en la naturaleza) cuando se llevaba la taza a los labios. No importaba que estuviese borboteando aún el agua o el café. Siempre estaba friiiio!
Una obligación para todos los descendientes
Una marca de raza entre los descendientes de mi abuela es la de ponerse los cubreteteras como sombreros. Mi abuela, mi madre, mis tías, muchos de mis primos, mis hermanas, Luisfe, yo mismo o Frank McClusky y Deklan Johns (como adoptados o asociados) y también mis hijos han sufrido de este síndrome incurable.
Siempre ha sido un motivo para reírnos un buen rato, muchas se han quedado para siempre en la memoria y en no pocas ocasiones ha quedado testimonio gráfico:
Godofredo con la de Frank aún sin terminarEmmita con el de EmmitaEl gran pontifice con la tetra-tiara papalEl tito Frank haciendo el payaso o el obispo Bishop Deklan Johns eating
La idea de hacer una tela, o una colcha, surge de varias fuentes muy distintas entre ella. Por una parte está una figura o un teselado que me llama la atención. También está la persona a la que se lo hago, que es muy importante si no es que es lo principal. Y, por supuesto, las telas con las que cuento o que encuentro para llevarlos a cabo.
Voy a contar los pasos de la manera en la que yo hago patcworks basándome en el boceto que preparé para hacer la colcha de mi hermana Silvia.
Le había llegado el turno a Silvia de que le hiciera su colcha. Se lo merecía tanto como cualquiera de mis otras hermanas, pero tenía que empezar por alguna y debido a unas circunstancias por las que pasó a finales de 2018 la fecuenté mucho más de lo normal. Por lo que decidí abordar su colcha.
De los varios diseños que me rondaban la cabeza, estaba este azulejo de Casa Palacio (en la calle Porvenir), ¿qué sería de mi sin el auxilio de los bares? ¡también en esto del patchwork! Tomé la foto en julio de 2018.
Idea original
Yo veía una trama, una cesta, una rejilla… Uno de los tres colores me parecía sobrar. Pero no sabía porqué ni que le faltaba. Estaba claro que la colcha debería tener tonos verdes, es decir que la colcha sería combinaciones de verdes.
Decidí abordar este proyecto haciendo primero un boceto. Así que lo primero que necesitaba era hacer los patrones de cartón. Es este caso concreto el teselado es muy fácil ya que la figura básica es única: medio hexágono regular.
En este punto es necesario decir que por cada tesela básica que aparecen en el diseño se debe hacer un patrón de esa misma figura y otro patrón de recorte que es un poco mayor, de manera que la figura a coser quede rodeada por tela que nos deja coserla a la vecina. En este caso necesitamos el únco patrón básico y el patrón de recorte.
Manos a la obra: para hacer un hexágono regular lo que se necesita es un compás, el radio de la circunferencia nos dará el lado del hexágono. Así que elegí 4cm:
Círculo en el que se inscribe el hexágono.
Y con este punteado, podemos ya recortar el patrón básico para coser. Que queda como se muestra en la siguiente imagen:
Patrón básico (cartón negro)
Esta imagen mostrada es un poco tramposa, ya que muestra en patrón básico después de haber sido usado. Primero se usó para generar el patrón de recorte (¡y se recortó la tela!), y ahora ya se ha usado para marcar las piezas que están a la izquierda
Para generar el patrón de recorte usamos el patrón básico, es decir, tantos patrones de recorte como sean patrones básicos.
El día 3 de dicembre nos reunimos en el restaurante del Hostal Sierpes en la calle Cabeza del Rey Don Pedro.
Colgué, con la ayuda de Elena las siete colchas en las cristaleras del restaurante que lo separan del hall y recepción del hostal. Aquí va un video de cómo resultó el catálogo de colchas para las pudiesen elegir.
Procedimos al «sorteo» después de la cena. Al principio yo me había imaginado que sería meter una foto de cada colcha en un saquito y que fuese eligiendo a ciegas de la mayor al menor. Excepción hecha del prototipo que se la había asignado mentalmente a Carlos desde el origen. Pero, una vez colgadas me pareció mucho más oportuno que se respetase el turno mayor a menor pero eligiendo a la vista la colcha que cada uno prefería.
Dado que Gustavo y Luisfe ya tenían cada uno una colcha, me pareció mejor que eligiesen en primer lugar las chicas. Y así se hizo. Con la sorpresa de que Olga quería la que había sido el prototipo, lo que a Carlos no le importó, eligiendo así cada uno la que más le gustaba de las que iban quedando.
Las colchas, así terminadas, tenían una medida aproximada de 200X150. Y esto era así porque en alguna ocasión había oído (a alguno de la familia) que no le gustaba demasiado grande.
Una vez asignadas le propuse a cada uno que dijesen si la querían de ese tamaño o les gustaba más con un poquito de «cuelgue» por los pies y laterales, pues le podría poner una orla o ribete antes de ponerles las traseras y terminar los filos a quien así lo quisiera.
Todos quisieron ampliación y ese es el motivo de que se dilatara un poco más el terminar cada una.
En 2023 María la hija de Olga se casó. Le hice una colcha con unas telas que, cada una por separado y a pares, me gustaron mucho. Sin embargo la combinación cuando se la veo completa me parece con muy poco contraste.
He de decir que, como pasa en otras colchas, las fotos no reflejan la vista al natural con fidelidad.
Primeras teselas de la orla ancha de las estrellas…construyendo, cosiendo……siempre a mano..…a veces parece un caos absoluto……pero toman forma!Aunque del reves, que es como se cose, no se ve nada claro!Teselas ensambladas y planchadasVista de cómo será el centro.Frontal ensamblado al completo.Vista puesta.
Finalmente, un día se acabó esta colcha. Verano de 2024.
La gran inacabada
…¡Bueno! ¡Ya no está inacabada! Pero es así como la he llamado durante muchos años, con cualquier forma que tomase.
Esta colcha, con diferencia la que más ha tardado desde que la inicié (allá por otoño de 2002) hasta que se terminó (sept 2024).
La historia completa me es imposible de trazar ya que empezó con un diseño de estrella central y telas de muchos colores. Muchas de esas telas después se han usado con la de Luisfe, con la de Frank… Y el diseño también ha sufrido mutaciones.
¡Hay cosas que se encasquillan en la vida!
Lo que sí que puedo decir es que es claramente la colcha que más tiempo me ha tomado: en coser y en descoser; en construir, deshacer, reconstruir, etc… Además de que muchas veces, incluso cuando no la cosía, sí pensaba en cómo continuarla, o rehacerla, etc.
Esta colcha, como se ha mencionado ha tenido una vida muy azarosa hasta llegar a terminarse. Desde 2016, aproximadamente, toma la forma definitiva.
Los parones fueron continuos, en 2020 tuvo un empujón relativamente grande: la tapa frontal casi quedó terminada con las telas y patrones que finalmente tomó.
Pero se volvió a quedar estancada hasta la primavera de 2024 que diversas circunstancias, una no menor es la honrilla de acabar lo que se empieza, se volvió a tomar en paralelo a otras costuras.
El primer boceto para hacer las siete colchas que planeaba (Carlos y los seis hermanos) consistía en un centro de nueve estrellas, una orla de cenefa-cadeneta y una orla de cuadros log-cabin.
Boceto de cómo quedarían las orlas de cadeneta y de log-cabin
Sin embargo, cuando tenía el centro de nueve estrellas, las orla-cadeneta y las teselas log-cabin hechas me di cuenta de dos detalles que eran importantes:
Por una parte, las medidas del centro 9X9 y las orlas no casaban perfectamente y debían tener o bien unos patrones de salto alrededor de las estrellas o unas cesuras en las orlas. ¡No me gustaba!
El centro del prototipo. Las orlas antes de unirse las teselas básicas entre sí.
Por otra parte, hacer las orlas, especialmente las de cadeneta de estrellas asimétricas era muy lento y no me daría tiempo del verano del 2021 a mayo 2022. Y ese era el hito 1 para tener presentables las colchas.
Así que decidí eliminar las orlas y hacer una colcha de estrellas.
El primer problema que se me planteó es que para el prototipo no tenía suficiente tela para seguir haciendo estrellas del mismo tipo. Así que otro viaje a Julián López a buscar telas similares. El resultado fueron estrellas de telas parecidas en otras combinaciones para evitar efectos de contraste entre las del mismo «tipo»:
Pude prolongar las estrellas diagonales de las estrellas de rayas, las estrellas blancas tenían un fondo azul levemente diferente y aparecieron las estrellas azules en fondo rojo. Me pareció aceptable el resultado. Aunque con el tiempo cambiaría.Algunas combinaciones de estrellas que ya incluyen el concepto de tela de cesura o separación entre estrellas. Al final me decanté por la combinación de abajo. Estos planes son de navidad 2021-22. Ya había hecho el prototipo y completado los conjuntos de las 35 estrellas de cada una de las tres primeras colchas.
Esta colcha Fylegos tuvo varias alternativas para combinar telas: intenté evitar el azul-rojo-blanco (o parecidos) que parece ser algo demasiado habitual en mi.
Al final la combinación elegida parece que no evita ese efecto. ¡Qué le vamos a hacer!
Buscando una combinación de telasOtra combinaciónRecortesPrimeras estrellas paraplancharUn conjuntoLos tres tipos de estrellasTapa frontalFrente ensambladoNombre del propietarioUna vez puesta en su destino
Esta colcha Fylegos es la rara de la serie por varios motivos: el resto usa básicamente tres telas que se combinan formando un patrón que se repite en todas. Esta usa muchas telas que son restos de otros trabajos. Al usar restos no es posible completar un número de estrellas coherente para formar patrones con gran número de ellas.
Así que el frontal está formado por un par de filas de cabecera(zona de almohadas) que usan estrellas de cuatro tipos; la zona principal del frontal usa un esquema de X o cruz de San Andrés que se completa con estrellas de otros dos tipos.
Por último, para la orla ya no quedaba tela de ningún tipo ya usado y tuve que usar telas parecidas, pero sensiblemente diferentes.
El resultado es una colcha casi caótica pero colorida. Y, como me han dicho muchas veces: con el blanco rojo y azul de siempre!
Las nueve estrellas centralesPruebas para ver combinacionesTapa centralFrontal ensambladoNombre de los propietariosVista de cómo queda
La cuarta de la serie Fylegos, y la segunda de estas que usa un tono verde.
Recortes en detalleTapa entral ensambladaUna vista de cómo seráPoniendo el filo que une trasera y frontalNombre de la propietariaEn su lugar de destino ya terminada
La colcha Fylegos 3 fue la primera que abordé y terminé de la serie, salvo el prototipo: la Fylegos 5. Posiblemente porque eran unos colores o una combinación de colores muy novedosa para mi.
Como todas las de esta serie fue hecha a la vez de otras, en este caso la Fylegos 2 y 4 como se aprecia en la foto de los recortes.
Los recortes ya pèrfiladosLas primeras estrellasTapa o parte principal ensambladaFrente completoColocación de la traseraNombre de la propietaria
La colcha de Esther, Fylegos 1, curiosamente fue la última en abordarse de las 7. La tela gris con el estampado blanco era realmente difícil de coser, por eso la fui posponiendo hasta la ultima.
Aquí va una serie de fotos que muestran cómo quedó y el proceso desde las telas tal como vinieron del la tienda hasta el resultado final.
Selección de las telasPrimer corteSegundo corte a piezasPerfilado y clasificaciónTeselas básicas planchadas…del derechoPrimeras unionesZona principal o tapaEnsamblaje completoColocación de la tela traseraNombre de la propietaria
Como se dice en la página de celebrando aniversarios, el año 2022 se cumplieron veinticinco años de que falta nuestra madre y yo cumplí sesenta. Tal vez por el número tan redondito o porque las orejas del lobo andan por ahí, he dado forma a algunos de mis recuerdos más antiguos.
Seguro que a lo largo del año los hermanos nos veremos con alguno de estos motivos (aniversario y cumpleaños) al menos una vez.
Las colchas toman su nombre del estudio de fotografía de mi padre (Fylegos), que son las iniciales de sus siete hijos: F de Félix, Y de Yolanda, L de Luisfe, e de Esther, G de Gustavo, O de Olga y S de Silvia. Aquí una hoja de un talonario de encargos del estudio que todavía conservo:
Una hoja del talonario de encargos de reportajes de el Estudio Fotográfico Fylegos.
Aquí va una foto del clan. ¡Claro! No están todos: faltan trece años para que nazca… el octavo pasajero! Y que nadie se sienta mal: Carlos es «mi hermano pequeño» por muchas razones.
Como dicho, el 25 aniversario y el cumpleaños redondo, parecía una buena fecha para saldar una deuda que yo tenía conmigo mismo para hacerle una colcha a mis hermanas. Bueno, Silvia tiene una pero ese es un caso especial.
Como hacer una colcha para cada una plantea el primer problema de que, si fuesen muy distintas alguna saliese mucho más atractiva que otra y surgiesen agravios, opté por plantear un mismo patrón de colcha variando únicamente las telas que lo compusiesen. Por otra parte el proyecto global abarcaría un número grande de telas. Así que restringí la cantidad de telas en cada colcha a tres, lo que hace un un total de 18 tipos de telas, combinadas de tres en tres. No cuento las telas de cesura entre estrellas que son lisas. Eso, claro, exceptuando el prototipo que iba a usar telas que ya tenía.
El proyecto se comienza durante el verano de 2021, cuando queda menos de un año para el primer hito del proyecto global: mayo 2022, aprovechando que casi con toda seguridad nos veremos todos para celebrar mis sesenta, presentar las colchas, seguramente inacabadas pero con la mayoría de cada una terminada (al menos los frontales).
En ese momento mi plan es hacer un sorteo entre mis seis hermanos para que cada uno sepa qué colcha (o combinación de telas) le ha tocado.
El hito final o entrega de colchas la supongo o bien el 15 de agosto que es el cumple de Luisfe y 25 aniversario de mi madre o después del verano por los mismos motivos. Para entonces ya seguro que estarán terminadas todas completamente.
Estos párrafos, escritos en el principio de 2022 fuero, al final, un poco equivocados. La reunión y el sorteo se hicieron el 3 de diciembre de 2022. Las entregas se hicieron en el primer trimestre de 2023.
Está claro que al hacer seis combinaciones de grupos de tres telas puedo haber elegido mejor en unos casos que en otros. La alternativa a estas diferencias, que entiendo son menores, sería hacer la misma colcha seis veces, lo que con seguridad tampoco gustaría a todos por igual. No me quita responsabilidad en los errores el hecho de que Elena me haya asesorado en hacer las elecciones y combinaciones.
Estas colchas tienen un origen y un proceso largo, en varias etapas, hasta que se define finalmente la forma que toman definitivamente.
El grupo de las Fylegos han ido tomado forma en las siguientes colchas:
Esta combinación de telas fue una de las primeras que elegí, me gustó mucho como combinan. Sin embargo no he conseguido que las fotos reflejen los colores reales.
Elección de las telas para combinarTrocitos recortados y clasificadosPrimer conjunto de los tres tipos de estrellasTapa frontal terminadaFrente con la orla puestaVista en su sitio definitivoOtra vista general
Un día mi amiga y ex-compañera Fifi, Sofía Sánchez Ramírez, visitó estas páginas demi afición a coser y me pidió que le hiciera un algo. Y me envió este dibujo para que cosiera los retales de esa manera:
Dibujo original que me envió Fifi para que le hiciera un patchwork.
Así que busqué telas, recorté patrones y me puse a la tarea. Este es el resultado que quedó:
Panorámica general de cómo quedó el patchwork.
Detalle central, donde se muestra en detalle el número tres.
Fifi decidió ponerlo en la escalera de casa. Y le pidió a un amigo que se subiera a colgarl.oAsí se vé desde la plata de arriba.Otra panorámica del trabajo colgado, listo para ser parte de su paisaje cotidiano.
Vaya por delante que esta no es la colcha de Victoria, esa una colcha de casualidad (digamos) y además que es una colcha de diario o de potro, pero no una colcha especial como las otras. A mi gusto esta colcha no es bonita ni especial, que es como tienen que ser las cochas con destinatario o con un sentido. Otra cosa es que esta nos guste y otras de las especiales no nos guste.
La colcha terminada
ss
La colcha en su lugar de destino
ll
Otra vista
gh
La parte principal ensamblada
ff
La parte principal sin los micro-cuadritos azules y rojos
Llegó 2020 con muchas novedades: de nuevo en Santa Clara terminando la obra de acondicionamiento de cambio de puertas, ventanas, suelos… y casi inmediatamente vino de China nuestro amigo el coronavirus:
Aquí un amigo que ha venido para quedarse y dejar muchos malos recuerdos!
Y con este intruso en nuestra vidas nos tuvimos que quedar en casa. Y seguir ahí. Encerrados. Aburridos. ¿Donde está mi cervecita en mi bar? Y seguimos encerrados. EN casa. Hasta para trabajar!
Pues a coser se ha dicho. primero le pegué un empujoncito (¡uno más!) a mi segunda colcha. Pero si se sigue ese culebrón, hay que ver que la pobre está maldita, así que casi enseguida la dejé para empezar un nuevo proyecto
Me pilló con unas reservas de tela a medio gas: Algunos Kits de telas que Victoria me había comprado en el Lidl y restos de otros trabajos. Así que me puse a hacer unas colchas de «andar por casa» o de uso diario para los niños.
Al principio planifiqué una para cada casa y para cada uno de ellos. Pensando una colcha roja para Gullermo en cada casa y un par de azules para Elena. Pero pronto vi que se quedaba bastante corto el suministro de las telas y que tenía más sentido hacer una colcha de potreo diario doble (medio roja medio azul) y una para cada niño, para calle Huelva.
Así que empecé en mayo las colchas del confinamiento o colchas de diario:
Idea original de patrón. Azulejos de Casa Palacios, uno de los pocos bares que me van quedando.
28 de marzo: material, patrón y esquema para el boceto.
23 de abril, se termina el Boceto para la colcha de Silvia. Comenzado a finales de marzo.
8 de mayo: Las telas de la colcha en estado natural. Se acababan de recibir.
El plano de la colcha y algunos cálculos para las teselas.
Otras planificaciones que me permiten tener el diseño abierto para elegir según vaya saliendo.
23 de junio, algunas teselas básicas.
6 de julio. Algunas de las teselas cosidas hasta ese momento ordenadas para ver el efecto.
6 de julio: Revés de algunas teselas.
6 de julio: Algunas teselas ya planchadas listas para empezar a unirlas.
9 de julio: Algunas cadenas dobles ya cosidas. A mi me parecían cadenas de ADN, ARN, aminoácidos… Por cierto, que ponerlas así también servía para detectar errores, como el que se señala: Hay una tesela que está girada 120º. Había que descoser y coser otra vez más.
17 de Julio: algunas cadenas dobles ya planchadas.
29 de julio: Cadenas dobles, ya planchadas. Decido alargarlas con unos telómeros rojos por arriba y dos verdes por abajo para conseguir las dimensiones deseadas. Hasta ese momento no sabía si la orla pisaría o no la tapa de la cama o solo quedaría colgante. Opté por lo último. Se ven algunos telómeros todavía sin unir.
25 de julio: construcción de un telómero. Cronológicamente no es su sitio, pero aquí tiene sentido, quería ponerla porque me gusta la foto
7 de agosto: Se acabaron las vacaciones… por ahora! Dió tiempo a terminar la tapa de la colcha. Queda la orla y la trasera. Pero ¡ya se le vé la punta!
Aquí mostramos algunos restos de la documentación y los patrones que usé para hacer la primera colcha: [[Contar la historia y la evolución del diseño]]
Estos so los patrones usados para cortar y coser cada trozo de la colchaBitácora del progreso de las teselas log-cabin. Se puede ver los cuadraditos que se hicieron en julio, agisto, etc del 1994. El centro todavía era una incógnita.Boceto para estrella del centro.Apuntes para las franjas laterales y la construcción de una banda de log-cabins para adornar las cortinas del dormitorio.
Músicas principales: Las mismas que la del calendario de Elena: Música del pendrive de Navidad
El calendario de Guillermo debía ser lo más parecido al de Elena que pudiera, de manera que no hubiese uno mejor que otro (inevitable, por otra parte se haga como se haga alser ambos únicos9.
Por tanto decidí usar la misma idea de bolsillos rodenado una imagen, con las mismas medidas y con los mismos motivos en cada bolsillo. Puse algunos de los motivos con posiciones especulares con el de Elena, otros bolsillos varían la tela o la alternan con otro día.
Quedaba buscar un motivo distinto para el centro. Encontré estas decoraciones navideñas de estos tres ángeles músicos que me parecieron interesantes, aunque dificiles de llevar a cabo. También me pareció que un arpa era imposible de representar cosiendo (?), así que al tercer ángel le coloqué una trompeta parecida a las que usé para el de Elena. El tamborilero usaría las dos manos con las baquetas.
Ángel con tamborÁngel con libroÁngel con arpa
Dándole vueltas a la idea de los ángeles músicos estilicé las túnicas, respetando en lo posible los pliegues de la parte inferior y las mangas. Al final con una combiación de telas de algodón y fieltro encontré algo relativamente aceptable.
La misma idea que se presenta en los dibujos de los ángeles, con la base de motivos navideños: velas, guirnalda y hojas, encontré una idea para arropar las tres figuras y que no estuviesen tan desangeladas (hubiese sido un contrasentido ángeles desangelados). El resultado también me pareció aceptable y no busqué más modificaciones.
Calendario finalizado.Calendario completoÚltimos días de advientoTercer cuarto del adviento Segundos díasPrimeros días del advientoEl centro
Calendario completo Días finales del calendario Tercera esquina de días Segundo tramo de días de adviento Primeros días de adviento El centro. Muy musical!
Fecha de comienzo (aproximada): Septiembre 2009
Fecha de fin (aproximada): Noviembre 2009
Músicas principales: Bing Crosby cantando White Chrismas, I’ll be home for Chrismas, Jingle Bells y Santa Claus is coming to town; The 12 days of Chrismas y Winter wonderland por las Andrews Sisters.
Estrellas del centroLog Cabins en el centro arriba Orla por la parte de los piesUno de los Log CabinEsquina del marco central
Fecha de comienzo (aproximada): primavera de 1993
Fecha de fin (aproximada): enero de 1995. Una vez terminada la deshice dos veces. Bueno, le desmonté el acolchado y la trasera. Ya que el primer relleno era muy pesado e incómodo, y el segundo que le puse era demasiado abultado. Posiblemente la última vez que la toqué sería 1997 poco antes de morir mi madre en verano.
Músicas principales: Por orden de importancia y veces debieron ser:
La Tumbeau de Couperin y otras orquestaciones de Ravel.
Shostakovich (¡inmenso don Dimitri!) con sus cuartetos, sinfonías y música para Jazz.
Las óperas italianas de Mozart
Esta tuvo mucha música porque duró mucho ¡claro! Preciosos recuerdos con esas músicas y Carlos Ruiz dando vueltas por ahí.
Número de piezas:
En teselas log-house: 107×9=963
En Estrellas centrales: 18×9=162, esquinas 20, cenefa
Banda verde: 42×2=84 verdes, 43×2=86 blancos
Banda roja: 40 rojos y 39 blancos, 79
Total 963+162+20+84+86+79=1394 piezas (las seis de esquina y la cenefa!)
Fecha de rehacer la manera de colgarla: Marzo 2019
Músicas principales: Buff!! Aquí ha habido muchas, desde que se empezó con el dragón hasta que se terminó San Jorge y se unieron las dos mitades. Al principio había cuartetos, de Beethoven (127, 132, 135…), de FJ Haydn (sí seguramente es la música que llevar a la isla desiert!), los de Mozart, los de Brahms… Y es cierto que lo empezaría triste, porque veo que eran muchas vueltas al Adagio y Fuga de Mozart, Mompou, Boulez por Boulez (su Martillo sin maestro), y los Hilliard Ensemble. Poco a poco se iría animando la cosa: Vuelta a Rossini, su italiana y su turco, vuelta a Donizzetti y sus Lucia, Elissir y la niña del regimiento. Y, cuando ya veía el final vuelta a las sinfonías de Mahler (ya debía haberme venido arriba del todo!), Berstein por Bernstein e Idomeneo que cerró la tela para su cumpleaños.
Número de piezas (tengo que contarlas, que he perdido el papel):
Dragón
Cielo
Casas
Suelo
Caballo
San Jorge
Árboles
Medidas: 217 x 184
Queda poner una foto de la tela de Guillermo terminada, no tengo ninguna por el momento. Va una serie provisional, con una foto inicial realmente mala, pero es la única que veo por aquí.
La unión de las dos grandes mitades
Parte derecha. El dragón.11 de marzo 2017. Tela verde con los patrones para las teselas de la garra delantera derecha. Era necesario ponerle la flecha para orientarme (les puse un «norte»), porque me volvía loco cuando las tenía que encajar y coser…Parte izquierda. San jorge, lo último. Después queda unir las piezas y ponerla la trasera. Ah! y el Sol, que no sabía qué hacer.Moneda de 1 libra, inspiración para el modelo del dragónGrabado como modelo (lejano) de la tela de GuillermoFusión del grabado y la moneda para conseguir algo que me gustase más. El dibujo del contorno y las escamas del dragón las hizo ElenaPrimer modelo con un teselado posible. Ahora podía empezar con el dragón al menos.28 febreo 2018. La tela de Guillermo por la parte de atrás, antes de ponerle la tela trasera.Una versión de «la tela de Guillermo» terminada, colgada (mal) en el despacho.
Músicas principales: Henry Purcell y sus Fairy Queen, Diocleciano, Timón de Atenas, el Funeral de la Reina Mary y Santa Cecilia. Y de papá Bach su Oratorio de Navidad.
Cajitas sobre cajitas: la colcha de FrankUn detalle de la parte central superior derecha.
Fecha de fin (colocación de la pieza trasera): mayo 2019
Músicas principales: La Mujer sin sombra, El Caballero de la Rosa, de R. Strauss. Los Gurrelieder de A. Schoenberg.
Número de piezas: Estrellas mayores, 288; estrellas menores 384; bandas laterales 140; total 812 piezas.
Medidas aproximadas… nomeacuerdo!
La primera parte que se terminó… una semana y poco.Las esquinas me gustaron.Primera visión «de conjunto» del principal.En el sitio donde está pensado: La cama de Victoria.Otra perspectiva.Una vez acabadaLa mitad azul.… y la mitad «del Sevilla» que dice Elena.Algunos detalles de la mitad.La propietaria y la firma, en la pieza trasera.
Número de piezas: 864, 24 estrellas de 36 cada una.
Músicas principales: El ciclo del anillo del Nibelungo. Especialmente la caída de los dioses y Sigfrido, varias versiones, especialmente las de Hans Knapperstbush. Tristán e Isolda, versión de Carlos Kleiber.
Diez de abril de 2018. Se compran las telas.La colcha terminada en su lugar de residencia.Otra vista de su uso cotidiano.
Una vez que hicimos la reforma de la casa, en noviembre y diciembre de 2014 y tras las navidades, teníamos una preciosa habitación vacía con toma de agua, salida de agua… ¡había que hacer una cocina!
Mirando el hueco inmenso de la habitación vacía, hice un primer planteamiento de la cocina el diez de enero de 2015. Sobre ese plano, que Victoria aceptó, ese mismo día hice los cálculos de los posibles muebles que se podrían usar para llevar a cabo la idea. Sobre la marcha preparé una hoja de pedido para ir a Santa Ikea de Castilleja (Santa de gran veneración en esta casa, por otra parte). Vale, con el tiempo ni yo mismo me entero de qué planee, de que calculé ni de que habría que pedir. Pero en ese momento estos apuntes me sirvieron.
El lunes 12 de enero hicimos el pedido en la tienda, al día siguiente nos llegaron cientos de cajitas que con paciencia, maña y algunas herramientas se convirtieron en lo que hoy es la cocina. Y digo maña, con más o menos permiso de los otros Sánchez Gómez, que lo hubieran hecho mejor, pero no vinieron a ayudar. ¡Vaaaale! Como siempre, eché mano de Lusife para colocar algunos armarios altos, que colocarlos yo solo me era imposible.
Creo que más o menos tardé tres semanas intensas: una de vacaciones dedicado completamente a la tarea y las otras dos por las tardes en tener acabada la cocina. Bueno, acabadas nunca se quedan las cosas pero al menos tal y como la dejé y está.
La verdad es que uno se sorprende cómo de unos garabatos puede acabar saliendo una cosa así. Un año después repetí hacer un guarreo en unas servilletas en un bar que se convirtieron en la presentación que acompañó la lectura de la tesis, que no fue mal porque me felicitaron, pero creo que esto es más útil día a día.
Con las sobras de la encimera se hizo la mesa para comer y con las piezas recortadas del fregadero, encimera y un pico, el banco donde Elena y Guillermo pasan varios ratos al cabo del día alimentándose.
Con todo ello quedó una cocina que yo creo que es muy cómoda para trabajar (y comer) y que utiliza cada centímetro cúbico.
¡Y aquí me gusta pasar algunos ratos haciendo comidita rica para los pollitos!
Perspectiva de la zona de trabajo: placa, mw, horno y frigoríficos.Es la zona de comedor, con un banco corrido y la mesa de nogal como las encimeras.
No necesariamente por este orden, sino como vayan saliendo
Colchas para mis primos Luis y Esther (Colchas de Torremolinos). La de mi primo Luis debía haber estado entre las primeras colchas, con la Luisfe y la de Frank. Sin embargo en aquellos años estaba todo el rato parriba y pabajo, después ya vino Elena… Casi podría llamar a esa colcha la segunda gran inacabada o la segunda nunca acometida en serio.
Colcha para mi amiga Reyes Candau.También una vieja deuda conmigo mismo, que ella es el colmo de la constancia y la paciencia conmigo desde la distancia allá en Chesapeake Bay. Me gusta pensar que tenemos una relación parecida a la que tuvo mi abuela Mami con su amigo Erwin en Vancouver.
Colcha para Deklan, o colcha Michigan II. Deklan ha sido un auténtico descubrimiento en mi vida: ¡qué persona tan estupenda! Ha estado muchas tardes sentado a mi lado, mientras yo cosía, hablando de sus cosas y abriendo su corazón.
Una Fama: el ángel que toca la trompeta sobre la puerta de la Fábrica de Tabacos. El proyecto, en mente desde hace muchos años, es hacer algo parecido a la tela de Guillermo pero con solo dos colores blancos (o colores muy claros) para el fondo y un conjunto de rojos para la figura:
En cada una de esas páginas se muestran fotos del resultado, y a veces del proceso, se dan algunas reseñas del trabajo como:
Fechas aproximadas de inicio y fin
Propietario o destinatario del trabajo
Las músicas principales que acompañaron la realización
El número de piezas que componen la tela principal (sin contar rellenos, forros, bordes o traseras
Las medidas del trabajo
También, en la mayoría de los casos, se muestran los patrones de las teselas-átomos que sirvieron para cortar las telas y dibujar los patrones que sirvieron para coser en quilt. También en algunos casos puede haber alguna página inferior que contenga detalles del proceso o la historia concreta de algún aspecto concreto.
Aunque haya páginas ricas y páginas pobres referentes a la aguja y el hilo, todas tienen mucho que ver con el placer de hacer cosas infinitas, y tener paciencia para acabarlas.
Lo de referirse a estas tareas como infinitas es un término de mi hermana Yolanda y que tomo prestado como prolongación de la Ley de Hofstadter:
Ley de Hofstadter: Hacer algo te va a llevar más tiempo de lo que piensas, incluso si tienes en cuenta la ley de Hofstadter.
Una ley que en materia de costura para estos menesteres es verdad casi siempre.
Vaya de entrada una disculpa general a los hispano-parlantes por no usar el término almazuela (que me fue recordado recientemente por Ana Pérez Vega) para referirme a estos trabajos. Como en los primeros años (doce o quince años) de mi vida profesional, el uso común me llevaba a usar el término fontanero para decir en qué trabajaba, ya que los términos que se usaban no se correspondían exactamente con lo que yo creía que hacía y esa palabra me era útil para comunicar (siquiera lejanamente) mis tareas. En este caso, caso todo el mundo ha oído hablar alguna vez de patchwork pero si decimos almazuela tengo que explicar a qué me estoy refiriendo. Esperemos que el uso de esa palabra se vaya extendiendo para nombrar a esto que aquí se enseña y que tanto me gusta.